Alex Senderovich
Dulce
para los oídos es deleitarse con la poesía,
los
poetas en su propia mente oyen y construyen,
con
palabras sus pensamientos y emociones,
y nosotros
disfrutamos de su sabiduría y lecciones.
La
poesía es lo plasmado en un plano,
que
pasa por muchos a veces sin ser mirado,
porque
ella está en muchos otros lados,
en
el amor, en las artes, en el odio,
en
todo sentimiento humano.
La
poesía no son solo palabras que riman,
son
una reflexión, un pensamiento, el alma pura,
mostrando
su desnudez sin nada temer,
en
cambio a veces el poeta teme,
de
que sus dulces palabras nunca lleguen,
ni
a los más destrozados corazones.
Y aunque
no estén rotos los corazones,
que
sus palabras y vesos no llegen,
a los
oídos de la sociedad,
que
al parecer ya no lee ni cree
en
esta interesante realidad.
Pero
esperanza siempre habrá,
mientras
exista la humanidad
la
poesía jamás morirá,
tampoco
su luz se apagara.
La
poesía puede ser dulce,
puede
ser ardiente, romántica,
tenaz
o doliente.
Pero
siempre nos hace pensar,
cuando
de verdad la escuchamos,
cuando
escuchamos a los demás,
cuando
escuchamos a la humanidad.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario