sábado, 7 de febrero de 2015

Todo es poesía.



Alex Senderovich 
 
Dulce para los oídos es deleitarse con la poesía,
los poetas en su propia mente oyen y construyen,
con palabras sus pensamientos y emociones,
y nosotros disfrutamos de su sabiduría y lecciones.

La poesía es lo plasmado en un plano,
que pasa por muchos a veces sin ser mirado,
porque ella está en muchos otros lados,
en el amor, en las artes, en el odio,
en todo sentimiento humano.

La poesía no son solo palabras que riman,
son una reflexión, un pensamiento, el alma pura,
mostrando su desnudez sin nada temer,
en cambio a veces el poeta teme,
de que sus dulces palabras nunca lleguen,
ni a los más destrozados corazones.

Y aunque no estén rotos los corazones,
que sus palabras y vesos no llegen,
a los oídos de la sociedad,
que al parecer ya no lee ni cree
en esta interesante realidad.

Pero esperanza siempre habrá,
mientras exista la humanidad
la poesía jamás morirá,
tampoco su luz se apagara.

La poesía puede ser dulce,
puede ser ardiente, romántica,
tenaz o doliente.

Pero siempre nos hace pensar,
cuando de verdad la escuchamos,
cuando escuchamos a los demás,
cuando escuchamos a la humanidad.

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